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EXTRACTOS PARA UN ACERCAMIENTO  ATEMPORAL A QUIROMANCIA

de Álvaro Darío Lara

 

 

 

 

“Todo lo que es recto, miente…

Toda verdad es curva, el mismo tiempo es un círculo…”

Niestzsche

 

Días atrás me enfrentaba a la construcción del prólogo de una antología personal del poeta Cristian Marcelo Sánchez, e irremediablemente tuve que desmenuzar de modo grosero al TIEMPO como categoría física, tuve que recurrir a ese abstracto conceptual para al menos intentar delimitar algunos rasgos esenciales de las voces y registros ahí contenidos.  Ahora  tengo en frente la propuesta del autor  Álvaro Daría Lara,  la cual ha nombrado como QUIROMANCIA  y necesariamente vuelvo a esas breves aproximaciones sobre el tiempo. Tal vez porque así lo siguiere el prólogo de los editores, tal vez porque recién salgo de la lectura de la antología personal del poeta Cristian Marcelo Sánchez o porque recordé por alguna razón el encabezado que dispusiera años atrás para iniciar un  artículo sobre la poeta Piranesi  titulado BREVÍSIMA ESPECULACIÓN Y UNA HIPÓTESIS DESCABELLADA SOBRE “VERSIONES DEL ÓXIDO” (O el corvus corax de tres patas, el tiempo, la mirada y la ventana)  en el cual abordaba inicialmente con una  reflexión que quiero traer al presente:  

“…Quién puede negar que las cosas FUTURAS no son todavía y sin embargo en espera de ellas estamos.  Quién puede negar que las cosas pasadas no son ya,  y sin embargo permanecen en nuestra MEMORIA. Cómo refutar que el PRESENTE al parecer no tiene extensión, POR CUENTO SUCEDE EN UN INSTANTE  y sin embargo, si nos concentramos, si logramos estar profundamente atentos, OCURRE QUE LO QUE AÚN NO, ES; y SE APRESURA A LLEGAR, para luego desvanecerse...

 

La existencia de cada uno de nosotros se debate en esas aguas: MEMORIA, IMAGINACIÓN Y ASOMBRO…”

 

Yo  quiero pensar, –lo cual siempre es una especulación– que Álvaro  no se aleja de esas variables y por eso decide llamar QUIROMANCIA a esta colección de   poesía, la cual  ha estructurada como un  suerte de FREEWAY, un laberinto aéreo de eventos y sucesos que el poeta ordena cronológicamente y en donde cada cápsula  -espacio-temporal-,  propuesta y fechada,  es  un registro y acercamiento psíquico y anímico del mundo físico que el poeta investiga, explora y reconoce, o sea que VIVE y SIENTE, que sufre e interpreta.

En todo caso, si partimos que el quehacer poético consiste fundamentalmente en la utilización de los símbolos como representaciones arquetípicas del mundo físico para [interpretar la realidad, de-construirla, re-interpretarla] y proponer así otro u otras realidades posible todas, desde la imaginación como ejercicio de  desciframiento de los determinantes socio históricos que nos toca padecer como creadores, la poesía vendría siendo, parafraseando a Carl Jung en Liber novus, una gimnasia alquímica para llevar al plano del espíritu lo material, sus manifestaciones y los diálogos que se dan entre:  El mundo objetivo  y el ser como ente creador.

En el prólogo que los editores aportan a Quiromancia se describe a la poética de Álvaro como INTIMISTA, y efectivamente lo es. Y si se me permite, esto es así, porque toda poesía lo es, en tanto escribir es un acto profundamente tántrico en donde los elementos operacionales que intervienen son la  ENERGÍA COMO DESEO Y EL INTELECTO COMO IMAGINACIÓN. La acción de escriturar es  un proceso estrictamente íntimo entre el creador y su mundo.

En Quiromancia el lector encontrará un muy bien logrado intento para hacer del mundo físico y sus criaturas –elementos sensibles a la imaginación– en donde el autor echa mano de su arsenal simbólico para construir una poética fina, cuidada en su arquitectura, minuciosa y precisa en la construcción de atmósferas, y seductora en su musicalidad. Esto será una constante en cada pieza ofrecida, no importa a que época se corresponda con la evolución de la poética de Álvaro.  

En cada cápsula, o período los elementos de su estilística son cuidadísimos, PERO ESO SÍ, cada cual caracterizado por signos que remiten necesariamente a ese mundo que el autor enfrenta, y que ciertamente es el mismo pero que cambian en sus meta-referencialidades en tanto el creador cambia.

Un lector atento e interesado podrá desmontar la fiesta de los simbolismos que el autor propone para manejar y tratar los grandes temas de la poesía, LA SOLEDAD, EL AMOR, LA MUERTE, EL DESARRAIGO. Entonces,  –y esto es lo hermoso de la literatura–, en sus poemas más tempranos, la abundancia, lo primaveral, lo RECONFORTANTE, lo reproductivo estarán condensados en: un jarrón y sus referencialidades posible, o en una FLOR ya sea está - en su esencia; o en su forma– en donde  –arquetípicamente  hablando– el binomio [forma-esencia]  y su dialéctica, nos conduce o nos remire  por ejemplo al  el sexto de los Ocho Inmortales chinos, a un  Lan Ts’ai-ho con su canastilla de flores y cantos alusivos a la brevedad de la existencia y a lo efímero de los placeres. Así como UNA MAÑANA SOLEADA, o  un soplo cálido. Nos podría remitir simbólicamente al hechizo imitativo destinado a asegurar la provisión de luz, lo solar y su calor en relación con la finalidad purificatoria, y su poder de destrucción de las fuerzas del mal o a lo paterno y lo materno como ámbito de seguridad y bienestar.

 

 

La NOSTALGIA representada en un pozo de agua, en el polvo de una vieja biblioteca, en un trozo de madera saturado por humedad, en una melodía, en un silbo. Elementos  en donde – dos de ellos al menos– nos refieren a lo líquido y a su vez a la fonti perenni  y su sentido de centro que refuerza y ratifica en una alusión directa de espacialidad arquitectónica: al ojo de agua que ocupa un lugar central en el  claustro el  jardín o el  patio. O por qué no al  paraíso terrenal y sus cuatro ríos que parten del mismo pie del Árbol de la Vida  forts juventutis,  es decir centro, origen en actividad,  aguas dinámicas surgiendo de una misma fuente, cuatro ríos y sus direcciones cardinales. Su relación también, por qué no, con el «país de la infancia» y los preceptos del inconsciente.

Y así en cada etapa de su poética encontraremos elementos que probablemente se ajusten  a la psiquis del autor y desde los cuales el poeta nos va proponiendo  la arquitectura y el andamiaje de sus ánimos, las atmósferas y la música que sostienen las propuesta del sentido y los hallazgos.

 

QUIROMANCIA es una invitación a descomponer a ese y esos mundos, y una oportunidad para acercarse y reconocer  desde este presente los rasgos de ese otro mundo que fue ayer.

y aquí quiero recordar en contraposición a los que acaba de mencionar al cineasta THEO AMGELOPOULOS. Que decía: 

Por las esperanzas rotas, por el mundo que

no cambió a pesar de nuestros sueños.

Pero no es solo un mapa. El autor nos anexa además los instrumentos de navegación, una suerte de bestiario personal y de símbolos que nos facilitan sumergirnos en la semiótica de  todos esos mundos que el autor explora en sus recorridos, acercándonos a la l’inquiétante étrangeté de sus hallazgos dejándosenos una mirada  de esos otros mundo a-temporales e imposibles.

Yo los invito a indagar  en una poesía novedosa, sin atisbos de ligamen pero ligada, llena de novedades tremendamente viejas. como Diría el critico de literatura Francisco Sierra.

En todo caso los dados han sido tirados  y las  líneas y montes interpretados.

El tiempo invisible y despiadado, absurdo para el espíritu y necesario para la tribu, degüella con su reloj implacable todo exceso. Como un animal de las sombras, revolotea insaciable, marcando con sus danzas elípticas lo que acontece. Nada escapa a su maquinal antena, tarde o temprano todo queda perimétrado, expuesto para el escrutinio y la calibración. 

El tiempo el tiempo el tiempo. El tiempo  y el cierre de sus ciclos…  

 O como diría Joyce:

 

No hay pasado ni futuro, todo fluye en un eterno presente.

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