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Hoy una poeta fundamental, olvidada por propias y extrañas, olvidada por las letras de su país. Hoy la gran poesia de Adela Quirós Ilustraciones de Héctor Hernández

La página obscena de los emplumados

(11 fragmentos, 2001)

1

Tu seducción es una casa.

Un cimiento para congratular

agujas,

columnas que retuercen mi lengua

y  ventanas sumisas.

 

 

2

Las horas se retrasan.

Gloriosos abanicos hacen cola.

La pared suda silencio

y una campana tiñe el horario.

 

 

3

Voluntariamente

el arco somete  la flecha

y traspasa el grito.

El hielo corta el cuello.

 

 

 4

Los corredores del ajedrez

son destacados helechos

donde las mariposas estatuyen

agujas.

Pero la rapidez es una situación

incierta. No es fácil definir

los escaques biológicos,

si el corazón es una cantina.

 

 

 5

El traje se pule con venas.

Circulación de abalorios

y remaches en flor de itabo

dan cuenta de esfinges

que posan en témpanos.

Un click contra la vegetación

añade el rubor.

 

 

 6

La flor atisba el relámpago,

quizás una epopeya que hierba

el roce.

Diagnósticos azules ensayan

el invierno.

Desmigajar la piedra,

arremeter contra la pluma,

es proeza menor.

 

 

 7

Un plato de lentejas

desdice la propiedad.

Desde el cabello,

hasta la más lejana constelación,

Michelle pone  cinturón de castidad

a la cerveza.

 

  

 8

El silencio avanza

en octavas.

César ejercita

la cúpula.

Los poetas han depuesto

las flores

y los sicoanalistas copulan.

 

  

 9

Lunas cansadas

anuncian formularios de boda.

El buey y la mula no pueden

procrear,

pero la estrella es un altavoz.

 

  

 10

La espuma es una caricia

sobre la espina dorsal

de un tronco.

La Virgen será

a imagen y semejanza

de las naranjas.

 

 

 11

Los pezones de los niños

tiran puñetazos en la plaza.

Un ataúd de conejos

alucina al mago.

El circo se marcha

y  Bettina guarda su vestido.

 

*********

 

La rotación de los paisajes

( 12 fragemento, 2001)

1

Es por razones de papel

que aclaro parques

con olvido.

Y no declaro

sino mariposas

escritas bajo apuro.

 

 

 2

                                       a C.M.

Estoy casi segura

del paisaje

 

y de un sueño.

 

No tan segura

de las paredes.

 

 

 3

                                       a C.M.

 

Cómo sería inventar

triángulos,

desdecir una araña

 

y leer árboles...

sin factura.

 

 

 4

Apuntar la espuma

es un trabajo arduo

para estibadores.

Quizás los verbos conduzcan

al horario que los grillos anegan.

 

 

 5

Tu amor

se fue

tras una dieta

onírica.

 

Ahora calla

en el regazo

de las cosas más pequeñas.

 

 

 6

Algunos enigmas

requieren especies no halladas

en el zoológico.

La tarde lava la aspereza.

 

 

7

La roca erige

una propuesta:

rosa desteñida,

   rosa afirmada.

 

Levanta su índice

y calla.

 

 

 8

El itinerario de las hormigas

conlleva pan, hojas,

astros, violines,

pañuelos desechables.

¿Un golpe de estado

               al hormiguero?

 

 

9

El mar tintinea.

 

Lagartijas rosadas

tuestan acertijos

en mis dedos.

 

Truenos y mariposas

comparten el mismo ojo.

 

Evadirse es algo ínfimo.

 

 

10

Callaré un aposento

de azules,

marineros encallados

en labios.

Solo diré un astro

y un pordiosero

que regatea en torno

de la Vía Láctea.

11

Azul nos incita:

excusas para ordenar huesos,

osamentas para erguir flores.

 

Hasta el paroxismo.

12

Los espectros

cortan la mirada,

alucinan mariposas.

               Pero más allá

de una línea

que el mar apunta,

   la niebla

               es un dios

                           imposible.

**********

Los disfraces del aire

( 5 textos, 1997)

Hacia el poniente,

la ciudad te empieza

a ocultar.

Tu luz se estrella

contra el firmamento vertical,

con prohibiciones.

 

  

Soy testigo, eso sé, de tu reafirmación

pública y diaria.

Santuario por santuario, no escatimas

el sermón oficioso de las palabras,

que emprenden vuelo como las palomas

de los ferrocarriles y las plazas,

y las radiografías en las manos

de las enfermeras.

Soy cuidadosa en el mejor estilo

de la aguja, desde la nieve o el trópico.

Escribo mis historias hacia el mediodía

e inclino la balanza conforme el sol

sigue su curso, invitando mis sentidos

a la dirección que llevan de momento

las bandadas.

El alegato de la mejor ocasión

del día,

no es instrumental

en este caso.

Es simplemente una canción

por la radio

la que señala la frecuencia

de una costumbre:

a qué hora podar los arbustos,

en qué minuto deshacernos de las

tazas de café,

cómo saludar la manera apropiada

del verano,

hacia qué resolución nos llevará

la reverencia del visitante,

ese grillo incómodo que descubrimos en la cocina

y con disimulo y cuidado barremos hacia

el patio.

De qué curiosa manera,

por la radio,

el azúcar de esa canción

de amor –y– separación,

nos consulta directamente.

Todos los días son un día completo,

incluida la noche del Creador,

donde hay mucho por hacer

y aún falta.

Quedan floreros rellenos en el despojo,

han descubierto las arcas

y la abundancia rechina los dientes

a toda velocidad

por las calles;

en las bibliotecas de las universidades,

en las salas hospitalarias,

en lo que se puede,

con generosidad,

se rellenan de instrumentos

casi musicales

las manos de los cirujanos,

los muñecos de trapo

para los huérfanos

y los tímpanos de los peones,

que ya conocen, con un simple gesto,

de nuestras capacidades.

La muchacha que te visita por las tardes

escapa de su casa,

porque escucha un puente

tenderse de una a otra de sus manos.

Llegó con una excusa,

una tarjeta de presentación

anunciando el verano.

Si te fijas,

también descubrirás un poco de cansancio

en su cintura.

La ciudad la ha borrado

del mapa

y ansiosa recorre a pie las imprentas

en busca de trabajo.

Más tarde, bajo la lluvia,

intentará encender los viejos faroles

frente a las iglesias,

pasando revista a los transeúntes,

haciendo de héroe frente al granito.

Es tan solo una muchacha

que a veces te visita

y una multitud anulante

cercando los jardines.

...........................................

Adela Quirós (1958) Seudónimo de Leda Quirós Chavarría. Hace estudios de Inglés en la Escuela de Lenguas Modernas de la Universidad de Costa Rica. En 1994, ingresa en el Taller Literario “Francisco Zúñiga Díaz” del Instituto Nacional de Seguros. Ahí publica algunos poemas en la revista “Semblanza”, los desplegables “Frondas”.Algunos poemas suyos aparecieron en la revista El Candil de Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes. Ha recibido algunos premios y menciones honoríficas: 1er. Lugar en el Concurso de poesía de la Escuela de Estudios Generales, Universidad de Costa Rica, 1980. Mención honorífi ca, Comisión de festejos populares, Municipalidad de San José, 1990. Mención honorífica, Instituto Nacional de Seguros, San José, 1994. Mención honorífica, Certamen UNA-Palabra, Universidad Nacional, 1996

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